Buenas prácticas sociales y solidarias del Ayuntamiento de Barcelona.

El Ayuntamiento señala que el sector de la “economía social y solidaria” abarca a unas 5.000 empresas que dan trabajo a un 8% de los ciudadanos

El Ayuntamiento de Barcelona quiere convertir la ciudad en “capital de la economía solidaria” e impulsar iniciativas empresariales éticas, a las que dará prioridad en las contrataciones públicas, según ha explicado hoy el primer teniente de alcalde de la ciudad, Gerardo Pisarello.

El sector de la “economía social y solidaria” abarca a 4.718 empresas en Barcelona, que dan trabajo a un 8 % de los ciudadanos y que representan un 7 % del PIB, de acuerdo con un informe presentado por el propio consistorio.

Según ha explicado Pisarello, se creará “una Mesa de Proveedores de Compra Pública Socialmente Responsable”, que dará preferencia a las empresas que “pongan en valor el retorno social de su actividad”, aunque, según ha reconocido, todavía no se han definido los criterios para decidir qué empresas son éticas y cuáles no.

Tampoco se ha fijado un porcentaje mínimo de contratación de empresas pertenecientes a la economía social solidaria, ni un plazo para empezar a aplicar los nuevos criterios, algo que, según fuentes municipales, no se hará efectivo hasta que se apruebe un plan estratégico, lo que podría alargarse hasta abril.

Fomento de la economía social y solidaria

El Ayuntamiento también trabajará para que los ciudadanos tengan más facilidades si quieren impulsar empresas del sector de la “economía social y solidaria”, como facilitar espacios de encuentro o fomentar la creación de organismos que representen a las diferentes empresas.

Pisarello ha asegurado que “el capitalismo desatado” que, en su opinión, ha reinado en Barcelona durante los últimos años “ha puesto en peligro bienes básicos como el agua”, por lo que cree que “el modelo ha fracasado y ha fomentado más desigualdad”.

Por ello, el dirigente municipal cree necesario “fomentar la economía social solidaria porque, en su opinión, da la oportunidad” de revertir la situación.

“Igual que hace falta democratizar la política, también hay que democratizar la economía”, ha insistido.

El consistorio entiende como empresas del sector de la economía social y solidaria “cooperativas de salud y enseñanza, centros culturales de gestión comunitaria, entidades de finanzas éticas, bancos del tiempo, distribuidoras de alimentos ecológicos y de comercio justo o huertos urbanos”, entre otros.

Además, el Ayuntamiento estudia ser socio de algunas de estas empresas, como Fiare Banca Ética, aunque todavía no está decidido con qué cantidad y cuándo se haría efectiva la participación.